sábado, 15 de marzo de 2008
Viaje
domingo, 9 de marzo de 2008
sábado, 8 de marzo de 2008
Mi Princesa


El Alfatercio tiene una novia que se llama Trizabe. Es la Princesa del Reino de los Tesmilinos. Esta gente es sencilla y bajita y se dedican a la construcción de norias para sacar agua de los desiertos. Trizabe es caprichosa y gentil, al mismo tiempo. El Alfatercio le permite todo tipo de desplantes porque sabe que con su sola presencia hasta la ardillas dejan la recolección para escuchar su mirada. Le gusta la libertad y cuando era pequeña quería ser gaviota. Se dormía en los brazos de las nubes y le gustaba jugar con los barrenderos que tenían escobas torcidas. Una vez se encontró con Rocinante en uno de sus viajes y se intercambiaron rumores de colores, viandas y arrumacos. Canta canciones sin letra para no herir sentimientos pero esta buscando unos versos que dirijan su horizonte.
El Alfatercio le compuso una trova que dice:
Cuando se enfurece,
¡que pequeña es mi niña!
y que grande aparece
cuando me mira.
Fotos
domingo, 2 de marzo de 2008
El maestro

El Alfatercio tenía un maestro que se dedicaba a coleccionar pensamientos, sentimientos y afectos. Este anciano estuvo recorriendo el mundo durante años y le gustaba recoger la sabiduria que otros iban dejando caer de sus bolsillos rotos. Aprendió lo siguiente: Que mejor que hacer lo que se quiere es querer lo que se hace. Y cuando se enfadaba con el Alfatercio le decía en voz baja: "Quiéreme cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito".
Prestada de aquí
sábado, 1 de marzo de 2008
Vuelvo a presentarme
El Alfatercio es como un niño, pero sin alas. Es como una marioneta, pero sin hilos. Es como un coche, pero sin ruedas. Es mullidito y redondo. Tiene el cuerpo hecho de un material parecido al de los sueños y sus ojos son del color del diamante. Tiene dos corazones, uno para los días de diario y otro para los días de fiesta.
Vive en un bosque muy lejano donde viven seres maravillosos, como las hadas, los duendes, los magos, los príncipes, las princesas y hasta un unicornio azul. Allí viven ayudándose y celebrando fiestas continuamente.
Trabaja contando cuentos a los niños y a las niñas que no tienen zapatos, porque dice que necesitan algo para andar por los caminos. Le gusta mucho viajar por los ojos de las personas y se resfría cuando ve a una criatura llorar. Disfruta haciendo castillos en el aire con almenas de chocolate y dragones risueños.
No le gusta que le digan lo que tiene que hacer. (Como a cualquier persona.)
Cuando ríe, el sol viene a visitarlo y se van a dar un paseo. Cuando está triste, los pájaros juegan con él al ajedrez.
Se equivoca muchas veces cuando va por la ciudad. Se confunde con las calles y siempre llega a otro lugar distinto del que iba, pero sabe que todos los caminos conducen a Roma. Y que se aprende de los errores.
Sabe muchas cositas: Hacer círculos cuadrados, pescar resfriados, saltar los charcos, pintar canciones. Y también sabe que necesita leer y estudiar mucho, porque uno no termina nunca de aprender en toda su vida.
Le gusta mucho tener amigos y amigas. Disfruta con ellos y les está muy agradecido, porque dice que son imprescindibles para saber quienes somos, para despertar en nosotros los sentimientos más grandes, para jugar con ellos cuando estamos contentos, para ayudarnos cuando estamos tristes y para crecer como personas. Dice que los necesita para seguir viviendo y que todas las personas deberían tener por lo menos un amigo o una amiga. Escribe cartas con tinta invisible, porque lo esencial es invisible a los ojos.
Baila danzas que le enseñaron en el País de los Pasos Perdidos.
Y sobre todo, le gusta dar y recibir besos y abrazos porque una vez leyó en un libro lo siguiente: “SIN AFECTO, NI SE CRECE NI SE APRENDE”.